Y le vi, con sus enormes ojos negros, observando cada punto de mi cuerpo, cada detalle, recordando aquellos inolvidables momentos de la infancia.
Y se acercó a mí, después de 12 años lo único que se le ocurre decir es: "Hola"
Le contesto, y él se queda callado. Han sido doce años. Desde que me mudé todo ha cambiado, mis amigos, mi casa, mi vida. Ya no le recordaba, pero sí recordaba a aquel niño, al que cuidaban mis padres, llamado Ed, que decía que era mi hermano, al que cogieron y apartaron de mí a los 5 años. Había mucho que contar. Quién era su familia, sus amigos, donde vive, qué hacía, dónde estudiaba.
Él era una copia de mí, teníamos los ojos igual de negros, y grandes, y el pelo rubio, similar al color del trigo, y liso. No sé quién sería más guapo (bueno, yo guapa) de los dos, pero de lo que estaba segura es que aquella chica que dejó atrás para saludarme, era su novia. Aquella chica con el pelo negro y los ojos azules. Yo, sin embargo, acababa de salir de una relación muy... dolorosa.
Y, después de todo lo que ha pasado, sólo se le ocurre decirme "Hola". Ni un abrazo ni nada, "Hola".
Me llamo Samantha, pero podéis llamarme Sam. Y esta es mi historia:
No hay comentarios:
Publicar un comentario